
Hubiera bastado un carta, un solo trazo, para acabar con los reproches, con la distancia, con esas endurecidas heridas, que de tan viejas ya no sangran.
Hubiera bastado para derribar muros, dejar caer tan solo un lápiz sobre un papel blanco.
Pero a veces, las cosas son tan complicadas, que ni siquiera podemos escribir sobre ello.
Y yo sé ... que muchas veces lo has hecho; enfrentarte a ti mismo y a tus demonios frente a un papel, pero para que los míos dejaran de estar enjaulados.
Algún día, cuando ya no haga falta has de enviarlas.