Siempre va en ayuno de alegrías, hace voto omiso de silencio y hace tiempo que disecó todos sus recuerdos... porque todo el mundo ignora la certeza de quien fue.
Su pelo largo siempre le roza los ojos y bajo ese fleco graso se divisa el horizonte de la mirada más perdida que haya contemplado nunca.
Pero parece tranquilo y sobre todo ausente, como si fuera un alma en pena que vaga por las calles del pueblo desde hace años. Nunca sonríe, ni habla, ni frunce el ceño, pero nos mira y nos ve.
Unos dicen que tenía el sueño de ser abogado o poeta y que pertenece a una familia muy adinerada, otros que fue por una promesa y otros que paga el precio de pactar con el diablo, algunos simplemente afirman que enloqueció por amor.
En cualquier caso Dios hace mucho que lo abandono según él, eso sí, también puedo contarte que a él nunca se le ve en la iglesia...
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