A veces no basta con ser uno mismo.
Hay qué hacerse el tonto, no hay demasiada seguridad aparentar, no disparar verdades y decir simplemente lo que la gente quiere escuchar.
De lo contrario si demuestras inteligencia, te tacharan de vanidosa, si aparentas te crearás con seguridad rivalidades y cosecharas enemigos que sí son inseguros. Y si dices verdades solo conseguirás que la gente se aleje por mucho que digan que quieren oirlas.
Siempre es mentira.
Para decir las cosas no hay que ser clara, hay que dar rodeos, mejor aún o no decirlas, como cuando omites los acentos por mera vagancia.
Vivimos en una sociedad donde hay que broncearse, Acudir al gimnasio y llevar un buen coche aunque para ello tengamos que vender el alma al mismisimo diablo, pisar a Dios y a su madre antes de perder estatus.
A veces me siento demasiado lejos de todo el mundo y tengo que hacer verdaderos esfuerzos por dejar de ser yo misma ...
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